En la madrugada de hoy volvió a repetirse lo que decenas de moradores del balneario Buenos Aires temían. El mar volvió a salirse más de 15 metros de la orilla e inundó varias manzanas de los sectores centro y sur de la playa.
Por fortuna, el agua no ingresó al interior de las endebles estructuras pues las precarias medidas de prevención que los moradores colocaron en el frontis de sus viviendas —léase, sacos de arena y algunas piedras— evitaron una desgracia mayor.
Según contaron indignadas las amas de casa, a la 1 de la mañana el mar asaltó su tenso descanso. Las olas aumentaban su frecuencia e intensidad y las familias solo observaban temerosas como el mar avanzaba más metros de la orilla.
“No pudimos dormir. Otra vez tenemos que vivir lo mismo de siempre. Cada ola que revienta en la orilla es una amenaza para nosotros. Parece que va a entrar a las casas en cualquier momento. Así no se puede vivir. Lo que necesitamos es ayuda, urgente ayuda”, mencionó Karla Guzmán Pérez, una de las tantas amas de casa que viven angustiadas por el avance de la erosión costera.
Hoy a las tres de la tarde se volvió a registrar nuevamente oleajes anómalos cerca de las viviendas las cuales se vieron desprotegidas y en los que se pudo apreciar algunos pasajes enlagunados tras el ingreso del mar.






