
Los epítetos discriminatorios son retrógrados y repudiables, pero en un país donde las etnias están más fusionadas que nuestra gastronomía y la variedad de colores de piel nos darían para sacar un pantone nuevo, insultos como los proferidos por el hijo de Celine Aguirre y Miki Gonzales ya resultan más que ridículos. Cholear, negrear, crudear y amarillear es tan desafortunado como las frases que de estas joyitas. Checa estos ejemplos para recordarlo.
PARTE DE LAS RELIGIONES

Alan García, el mismo autor de “Los andinos genéticamente tristes”, se creyó extirpador de idolatrías y pretendió “derrotar las ideologías absurdas, panteístas, que creen que las paredes son dioses y el aire es dios… formas primitivas de religiosidad donde se dice: ‘no toques ese cerro porque es un Apu y está lleno del espíritu milenario’.” ¿Acaso creía que hay religiones de segundo nivel según quién las profese? ¿Se habrá dado cuenta que, bajo su ideología, lo mismo se podría decir de su Cristo del Gordovago?
QUE TAL PRIMEGA DAMA

Aunque Eliane Karp pidió disculpas en la última campaña presidencial por su desafortunada frase de “pituquitos de Miraflores” que lanzó en 2001 en pleno mitin en el Cuzco, también continuó con la cantaleta de que su cholo sigue siendo “sano y sagrado”. Bah.
“YA PUES PAPÁ, CÁLLATE…”

Si Lulú necesitaba un empujón para su campaña presidencial del 2001, su papi, César Flores Cossío, la aventó por completo, pero al barranco. “No voy a hablar del auquénido de Harvard”, dijo el Don César, refiriéndose a Alejandro Toledo, que trepaba en las encuestas. Algunos consideran que mejor propaganda no tuvo Toledo.
¿AFICHE O A-FACHO?

El afiche del Festival de cine de Lima 2007, elaborado por Toronja, contaba con Federico Luppi, María de Medeiros y otros pálidos clientes haciendo cola en un cine lorcho, pero al peruano trigueño solo se le ve de espaldas.”A través de un símbolo hemos puesto en imagen las contradicciones de una sociedad que queremos cambiar”, dijeron en Toronja. Si claro.
VESTIDO PARA EL CINE

Augusto Ferrando bromeaba con “blanco en el río, hace canotaje; cholo en el río, se lo llevó el huayco”. Algo así le pasó a Ricardo Apaza, que fue con vestimenta típica de Qeros-Cuzco al cine UVK de Larcomar. Al regresar del baño no lo dejaron entrar nuevamente a la sala, porque dudaban que pudiera haber comprado su entrada. “El chico no sabía ni hablar”, se justificó Alejandro Figueroa, administrador de la sala. Y si hablara finlandés, croata, catalán o suizo, ¿hubiese dicho lo mismo? Por: Dedo Medio.






